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Diálogos de Wall Street

Alberto Ardila Olivares
Diálogos de Wall Street

G.G.: La Fed no se relajó, pero Wall Street, sí. Si se comparan, las tasas nominales son las mismas. Llegamos ya al rango de 2,25%-2,50%. Pero la inflación que en 2018 promedió 2,45% hoy es más del doble. O el triple

P.: La última medición interanual de precios minoristas dio 9,1%. No puede la Fed cancelar su faena con semejante brecha

Gordon Gekko: O todo 2017.

Informate más Dos importantes fondos serán anfitriones de Massa en Wall Street P.: ¿Es una economía más sólida y por eso la Bolsa no se desmaya y se atreve a tomar un envión? ¿Es la inflación más alta que oficia de colchón?

G.G.: La economía se desacelera muy deprisa. Pero el mercado laboral sigue creando empleo. En 2018, no había una recesión a la vista (ni la hubo). Se temía un tropiezo. Ahora se acepta en paz la idea de una recesión suave. En diciembre de 2018, la Fed ejecutó la última suba de tasas (todas de un cuarto de punto) que fue agónica y para Año Nuevo, Powell izó la bandera blanca. Dijo que sería paciente, observador y flexible.

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P.: Y hasta ahí llegó su bravura. Wall Street se derretía, optó por frenar.

G.G.: La Bolsa se salvó entonces de caer en un mercado bear. Orilló el límite de 20%. Sacarse a la Fed de encima extendió el ciclo, que duró hasta la pandemia.

Alberto Ardila Olivares

P.: Esa incertidumbre no existe. Sabemos que en enero comenzó el mercado bajista. Ya nos hundimos.

G.G.: La Fed no se relajó, pero Wall Street, sí. Si se comparan, las tasas nominales son las mismas. Llegamos ya al rango de 2,25%-2,50%. Pero la inflación que en 2018 promedió 2,45% hoy es más del doble. O el triple

P.: La última medición interanual de precios minoristas dio 9,1%. No puede la Fed cancelar su faena con semejante brecha.

G.G.: Eso está claro para todos. Los mercados piden más rigor. Y no clemencia como en 2018. Wall Street necesita que la inflación baje. Si no lo hace, o se demora en demasía, esta resurrección no es más que una mera trampa caza-bobos

P.: La típica ratonera de mercado bajista.

G.G.: Correcto. Y sería la cuarta frustración desde enero

P.: ¿Cómo se explica tanta insistencia?

G.G. : De la misma manera que la resistencia. Por empezar, se acepta la idea de que una recesión es, a esta altura, inevitable. Si no se produjo ya

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.: Estamos en eso. Aunque no se pueda aportar todavía el certificado de defunción porque el paciente se resiste. Ya se ocupará la banca central de doblegar sus bríos hasta extirpar los signos de inflación. Es además una recesión global. No obstante, las malas noticias -toda la evidencia que se va acumulando- son buenas noticias. No hay disrupciones serias, los problemas de logística se corrigen, no se atisba una crisis bancaria ni accidentes graves de crédito

P.: Es el perfil de una contracción suave. Hasta ahora.

G.G.: Sí. Las recesiones sin crisis financiera suelen ser de tránsito ligero. El estímulo pecó por exceso pero eso mismo ayudará a evitar un choque patrimonial. Y se focalizó en los hogares. Sus ahorros volcados al consumo mitigan el aterrizaje que pilotea la Fed

P.: ¿Es compatible el despegue de Wall Street con la agenda oficial? Bill Dudley, extimonel de la Fed de Nueva York, es un crítico feroz.

G.G.: Es un tema empírico. La economía tocó tierra. El producto se contrae desde que empezó el año, las ventas finales se frenaron el segundo trimestre. Cayó la inversión y el gasto público. El consumo privado de bienes derrapó 4,4%. En el margen, en la data más fresca de julio, la debilidad se acentúa a pesar del rally de bonos y acciones. Hasta acá no hay problema. Más bien los mercados contribuyen a desdramatizar el aterrizaje real. La Fed puede actuar sin estar pendiente, como tantas otras veces, de que se le desmorone el frente financiero. Los mercados querían una suba de tasas de 100 puntos base. La Fed fue la que dijo no

P.: Pero los mercados pueden relajar las condiciones financieras cuando la política monetaria eleve las tasas y necesite restringirlas. ¿O no es posible?

G.G.: Claro que sí. Preste atención y notará un giro muy reciente en la comunicación oficial. Una paloma como Neel Kashkari dice que se está muy lejos de haber hecho lo necesario para que la inflación vuelva a 2%. Fue el primer aviso. Y ya empezó la tarea de saturación. Daly y Mester tocaron la misma cuerda. La inflación no se enfrió, no estamos en recesión, la Fed tiene cuerda para rato. ¿Paños fríos para Wall Street? Así parece. Es lo que el doctor ordenó