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La cubanía en una fiesta de todos

BAYAMO, Granma.- Fundador mayor de la rebeldía y la libertad cubanas, Carlos Manuel de Céspedes también catalizó, con la obra de su vida, la formación auténtica de la cultura y la nacionalidad nuestras, y en su memoria -dado el año 200 del natalicio del prócer- se realiza la edición 25 de la Fiesta de la Cubanía, iniciada aquí este jueves.

Las flores de rigor a los pies de la céntrica estatua del Padre de la Patria, y un desfile mambí y popular que acompañó hasta su casa natal la fe de bautismo original, fueron las dos ceremonias inaugurales de la cita anual que moviliza en Bayamo, entre el 17 y el 20 de octubre, a todas las manifestaciones artísticas en esa especie de celebración para sí misma que resulta el Día de la Cultura Cubana.

«Masón, liberal, con la Virgen de la Caridad colgada al cuello, ordenando tocar tambores africanos y llamando hermano al esclavo, Céspedes es en la historia un hombre ‘cruce de caminos’», exaltó el biógrafo Rafael Acosta De Arriba, quien en la conferencia de apertura del tradicional evento teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana, repasó las más nobles fundaciones del patriota, y convocó a aceptar el «mensaje embotellado» que envió a nuestro presente, a saber más de su fibra natural, y a conocerlo mejor en su dramática existencia.

Al unísono de estas inauguraciones oficiales, que presidió Federico Hernández, primer secretario del Partido en Granma, la ciudad fue despertando a la Fiesta poco a poco, y avanzada la mañana, ya podían oírse a la vez las voces del teatro callejero Andante, en pleno paseo bayamés, los choques fraternales de los hombros de quienes repasaban las artesanías expuestas, las mesas con libros en los corredores, el café «colado en colador» delante de los ojos y vendido en jícara de güira…

Foto: Dilbert Reyes Rodríguez En espacios cerrados había más: proyecciones de cine, talleres audiovisuales, payasos y variados infantiles en escuelas, música de órgano, orquestas populares como el Son de Adalberto Álvarez, teatros de sala, espectáculos de humor, peñas diversas, rumba, trova, pintura, danza…

El programa, amplio, tal cual exige la riqueza de la cultura nacional, abrió las puertas de opciones distintas y numerosas. En consonancia, hará falta ahora que un público suficiente, arrastrado por una necesaria difusión local desbordante, honre y complete el sentido de esta fiesta de todos.